Editorial Agenda Confederal Febrero 2010
Fuera la jubilación
Viva la exclavitud
La esclavitud es un fenómeno muy antiguo, en parte biológico, en parte artificial, impuesto. Ha cambiado de formas, de expresiones, pero si un esclavo no era para sus amos políticos o económicos un hombre, sino una cosa, a lo sumo un animal de trabajo, una bestia de carga, y una legislación progresista se atrevió a declarar abolida la esclavitud, erraríamos si nos atreviésemos a afirmar que la contextura actual de la humanidad no se basa en formas nuevas y no menos imperativas de esclavitud; el hombre, los pueblos, son, para los Estados modernos, materia prima de tributación fiscal, de servidumbre, de sometimiento a finalidades extrañas a sus verdaderos intereses.Diego Abad de Santillán (ESTRATEGIA Y TÁCTICA, Ediciones Júcar, 1976).
Para cualquier persona con unas nociones elementales de sentido común, que un fumador con problemas respiratorios reciba el consejo médico de fumar todavía más, sólo puede ser calificado de disparate.Si nos adentramos en el terreno económico, en el laboral, el disparate parece que se torna en verdad absoluta. Hace lustros que se nos vende la gran receta para lograr la estabilidad en el empleo: que sea más barato despedir. Hace meses que se nos vende la gran receta contra la crisis que la voracidad del Capitalismo ha provocado: que haya más Capitalismo. Para poner la guinda al pastel de la majadería, el Gobierno propone aumentar la edad de jubilación a los 67 años. Estos politiquillos, que no son más que títeres del Capital, quieren darnos lecciones de ajuste desde su atalaya del Parlamento, que es el circo en el que les basta con hacer durante once años el payaso para tener derecho al cien por cien de la pensión máxima y con siete años se llevan el ochenta por ciento. Nos piden a los demás sacrificio mientras ellos vegetan en sus poltronas. Al final va a resultar que el Capitalismo agudiza el ingenio.






